martes, septiembre 29, 2020

Ese Gran Final... The Last Guardian





Todo llega en esta vida. Llevo con este juego desde que salió, y por fin ha llegado el día de ponerle fin. He de decir que el hecho de que Trico no te haga ni puto caso la mitad de las veces no ha ayudado, pero mi poca paciencia tampoco. Así que espero que al menos tengamos un final a la altura.

Alcanzado el punto más elevado de la torre final, nos encontramos ante un pequeño agujero que obliga al niño a separarse de su compañero animal, avanzando en solitario.

Gracias a ese pequeño orificio, accedemos al núcleo de la torre, donde el niño asegura saber que se encuentra ante el Señor del Valle.

Claro, claro… Vemos una bola estampada en distintos glifos, que a su vez está envuelta de un extraño líquido verde. Dicho líquido reacciona ante nuestra presencia, expulsándonos en caso de querer alcanzar la bola.

El lugar está completamente sellado. El agujero por el que entramos se encuentra ahora a una altura totalmente fuera de nuestro alcance, y no hay ninguna otra salida. No podemos llamar a Trico para que nos rescate, así que toca tirar de lo único que tenemos a disposición. El espejo.

Al usar el espejo, la luz reflejada comienza a eliminar el líquido verde, poco a poco, hasta que no queda ni una gota. La bola queda completamente a la vista, y comienza a soltar glifos contra nosotros. El espejo nos protege, pero también nos deja en un callejón sin salida.

Si retiramos el espejo, los glifos logran alcanzarnos, paralizando nuestro cuerpo a través del sello maldito que llevamos tatuado. Por si fuera poco, el líquido verde emerge de nuevo a gran velocidad, y si nos hemos acercado lo suficiente como para que nos cubra por completo, se acabó. ¿Qué hacemos?

Pues resulta que hay un punto en el que el líquido verde todavía cubre la bola, pero se encuentra en el interior de la jaula, en el que la bola no crece al retirar el espejo. Lo he descubierto totalmente de casualidad. Ahora ya podemos ascender por la jaula sin ningún problema.

Al llegar arriba, nos encontramos con el anillo giratorio que veíamos desde fuera, así como el mecanismo que lo sujeta todo. He intentado volar la sujeción con el rayo de Trico, pero no llega, impacta contra la pared exterior.

Lo que hay que hacer es lanzarse al anillo giratorio, donde encontramos un altar en el que poder colocar el espejo y detenerlo.

Detenido el anillo, se abren las escotillas que dan acceso al techo de la torre, donde nos reencontramos con Trico. Rápidamente salta una escena en la que el niño corre hacia el borde de la torre, observando las vistas de las zonas que hemos atravesado anteriormente.

Al saltar la escena pensaba que iban a salir volando y el juego iba a terminar, pero no. Por suerte no ha sido así. Echando un vistazo por la zona encontramos un altar de piedra rodeado de madera, colocada como si fuera un nido. No podemos reventar el altar de piedra, pero la madera que forma el nido sí, así que a por ella.

Nada más destruir una parte del nido, se activa la antena de la torre, porque todas las torres son antenas de telecomunicaciones, incluido el Skytree, la Tokyo Tower o la torre Eiffel. Con la señal de la antena, vienen todos los otros ejemplares de la especie de Trico. Recordemos que todos los ejemplares llevan un casco que les mantiene bajo el control de algo o alguien a través de las ondas. Precisamente en nuestro enfrentamiento contra uno de ellos, al romper el casco, el animal vuelve a la normalidad y se larga.

Los ejemplares llegan a la torre, pero en lugar de atacar, se acercan al altar, y expulsan a niños de su boca, metiéndolos al interior de la estatua. Ya sabemos el destino que le deparaba al pobre niño si Trico no hubiese tenido el accidente con el rayo.

El dato no tendría mayor importancia si no fuera por lo que ocurre después. Instantes después de que los niños entren por la estatua, un mecanismo expulsa un barril como los que le hemos dado a de comer a Trico durante el juego. ¡¡Los barriles están hechos de niños!! Vaya pasada, hemos estado alimentando a Trico con otros niños de nuestra aldea…

Uno de los ejemplares de la especie de Trico alcanza el barril y se lo zampa sin miramientos. Entiendo que los niños se procesan de alguna manera, porque si no, no se molestarían en trasladarlos y meterlos ahí, se los comerían directamente. Así que deben hacer una especie de McNuggets con los niños. Los meterán en una trituradora, y luego el barril es como el rebozado…

Ahora que los colegas de Trico (recordemos que Trico también era uno de ellos hasta que se rompe su máscara) ya se han terminado los McNuggets, quieren el resto del Happy Meal y se lanzan entre todos a por el traidor que defiende a su presa. Entre todos empiezan a hacerle tras tras por todos lados, y es en ese momento cuando recuperamos el control del personaje. La cosa es que podremos hacer…

El espejo se nos ha caído durante la escena anterior, así que lo primero es recogerlo. Por desgracia, cuando estamos a punto de agarrarlo, un miembro de la manada nos arrea un zarpazo que no sólo nos impide coger el espejo, sino que además nos lanza al vacío desde lo alto de la torre. Aquí, pensaba que el ejemplar al que salvamos rompiendo el casco vendría a ayudarnos, pero no, es al revés. Uno intenta comernos mientras caemos, pero el niño se agarra fuertemente a su plumaje, evitando una muerte fatal.

Este niño tiene que ser familia del prota de Shadow of Colossus. Esa manera de agarrarse a algo con tanta fuerza y determinación tiene que ser genética jaja

El animal termina volviendo a la torre. Volvemos a estar en tierra firme, y ahora sí conseguimos recuperar el espejo. Pero los problemas no acaban ahí, porque otro miembro de la manada, de los que están atacando violentamente a Trico, termina por arrancarle la cola.

A la dureza de la imagen de ver una parte del cuerpo de nuestro amigo cercenada, hay que sumarle el hecho de que ya no podemos usar la cola para atacar, así que toca cambio de planes. Viendo que apuntar con el espejo a la manada no sirve nada, y que el origen del problema está en la antena, hay que intentar destruirla de alguna manera.

Volvemos sobre nuestros pasos hacia el interior del mecanismo de la antena, para descubrir que la cola de Trico está por ahí, tras haber sido arrojada por quien la arrancó, ¡y encima todavía funciona! Ahí ya estaba claro, bajamos hasta el núcleo, y de cabeza a reventar el núcleo.

Esto todavía no ha terminado. La explosión del núcleo libera una enorme cantidad de metralla, no física, sino energética, que asedia al pobre niños durante demasiado tiempo, y termina cayendo desfallecido.

Al mismo tiempo, la manada recupera el control y cesan en su ensañamiento. Pero la cosa no queda ahí. Algunos de ellos pierden completamente las fuerzas y se desmayan, llegando al punto de arrojarse al vacío voluntariamente.

Una vez fuera de peligro, Trico recoge el cuerpo inanimado del niño. Sabemos que no está muerto porque también hace de narrador de la historia, así que está claro lo que va a pasar ahora. Trico, muy malherido, coge al niño y vuela hasta su aldea natal para devolverlo, donde lógicamente no recibe una cálida bienvenida. El padre recupera a su hijo, y mientras está en sus brazos, todavía inconsciente, vemos cómo los aldeanos alzan sus lanzas contra Trico.

Buah, como lo maten ahí, delante del niño, esto va a subir muchos escalones… Aquí yo he tardado un rato en darme cuenta de que habíamos recuperado el control del niño, pues la situación no invita a pensarlo, pero sí, debemos pulsar el botón con el que llamábamos a Trico durante el juego, para decirle unas últimas palabras de despedida. Es entonces cuando Trico cierra los ojos, y cuando parece que va a caer muerto de agotamiento, coge fuerzas y escapa volando, ante la atónita mirada de los aldeanos, que se siguen preguntando qué ha debido pasar. Créditos.

Uno de los aldeanos ha dicho que seguramente a Trico no le quede mucho tiempo de vida, pero yo creo que, si le quisieran matar, lo habrían hecho ya. No tiene sentido dejar que muera solo en un oscuro rincón.

Terminan los créditos, pero el juego sigue sin concluir. Ahora nos muestran que esa imagen que aparecía al principio del juego al navegar por el menú inicial, es en realidad el espejo semienterrado, que acaba de ser descubierto por otros niños, presumiblemente, mucho tiempo después.

La teoría queda confirmada rápidamente, cuando vemos al niño que tantas horas hemos controlado, convertido en un hombre hecho y derecho.

Tras recoger el espejo, se lo enseña a los niños, y después lo enfoca hacia el cielo. La luz reflejada nos acompaña en un viaje que recorre los cielos, regresando al lugar de la aventura, para adentrarse en lo más profundo, el lugar donde comienza el juego, y también donde vemos los ojos de Trico en la oscuridad, confirmando que sigue con vida. Fin.

Ha estado bien, muy bien, las cosas como son. Lástima que el ego de Fumito Ueda y sus mecánicas absurdas me haya impedido terminarlo antes. Lo mejor, lo de los barriles, sin ninguna duda, y que el combate final no haya sido contra ningún hechicero o historias de esas. Pero claro, eso implica una contraparte negativa. Al final, quien estaba controlando a la manada era ese Señor del Valle, que no muestra ningún tipo de motivación. ¿Para que está? ¿Para cocinar los McNuggets hechos de niños? ¿Qué gana alimentando a la manada? ¿Para qué los controla? Es que, si no lo hace, ¿no son capaces de alimentarse por sí mismos? Y bueno, luego el tema de que Trico salga vivo de la aldea después de que su especie se dedicase a devorar niños, pues por mucho que devuelvas a uno… Ya lo dijeron en Piratas del Caribe: Una única proeza no redime a un hombre de una vida de fechorías.

Valoración Global del Final
I'll Remember the Ending
Dramatic Finish
Decisive Finish
Brave Finish
Sophisticated Ending
An Ending to Get Over
 Refrain Ending
Fateful Ending
Strepitoso Ending
Liar Ending



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