sábado, mayo 30, 2020

Ese Gran Final... Ice Cream Surfer



Al entrar en la última pantalla, nos aparece directamente el jefe final, que es... un brócoli disfrazado de Hitler, que a su vez va montado en un robot gigante con forma de brócoli que también va disfrazado de Hitler...


En este juego la temática es gastronómica. Los personajes son todos helados, los mundos son todos de tipos de comida, hay uno de comida japonesa, otro de verduras, y así, y al final está el temible brócoli Hitler, que quiere extinguir todos los dulces para que los niños sólo coman verduras.

Como juego de naves, la dificultad es prácticamente nula. Los proyectiles enemigos son pequeños, escasos y lentos. Las veces que me han matado ha sido porque el color de un proyectil se ha mezclado con el fondo y eso me ha confundido, o directamente por estar jugando con la cabeza en otra parte de la inexistente dificultad. Para que os hagáis una idea, el ataque de la siguiente imagen es el que más proyectiles ha tenido en todo el juego.


Sorpresa. Al quitarle la primera barra, el brócoli Hitler se retira y damos paso a la pantalla. Cómo os podréis imaginar, el resto de enemigos de esta pantalla son otro tipo de verduras disfrazadas de soldados nazis.




Tras unas cuantas oleadas de enemigos, el brócoli Hitler vuelve a escena, mostrándonos un nuevo ataque, todavía que aparenta ser más inofensivo que el anterior, pero que engaña. Las barritas se mueven de manera aleatoria, y se mueven como si fueran la serpiente del Nokia, así que te pueden . Al quitarle la segunda barra, vuelve a retirarse.



Seguimos avanzando por la pantalla, recogiendo power ups que hacen nuestro disparo más gordo, le añaden un segundo disparo secundario de más amplitud y hasta puedes tener nave satélite que te apoye o que te cubra. En ese sentido la verdad es que el juego está currado y los personajes seleccionables son todos muy diferentes entre sí, con sus propias virtudes y defectos.


El ciclo se repite hasta que llegamos por última vez contra el brócoli Hitler, que nos ataca utilizando su mostacho, que vuela de un lado para otro amenazante. Para evitar riesgos innecesarios, he preferido rematar con el ataque especial. El cañón de helado.


Al terminar, vemos que lo que ocurría no era más que un juego en la imaginación de dos niños. 


El brócoli se queja de que siempre le toca ser el malo, así cambia papeles con el niño, que se pone de malo con el bigote de Hitler. Es entonces cuando el brócoli se da cuenta de que no le toca ser el malo siempre, le toca perder siempre. Fin.


Como curiosidad, comentar que al terminar el juego desbloqueas un cómic que te cuenta cómo se hicieron amigos el niño y el brócoli, y sinceramente, mola más el cómic que el juego... xD

Valoración Global del Final
I'll Remember the Ending
Dramatic Finish
Decisive Finish
Brave Finish
Sophisticated Ending
An Ending to Get Over
 Refrain Ending
Fateful Ending
Strepitoso Ending
Liar Ending


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