lunes, diciembre 23, 2013

Ese Gran Final... Metal Slug 4




Que la batería de Nintendo 3DS dure tan poco y tarde tanto en cargar, muchas veces tiene repercusiones positivas como ésta.

Tras unas primeras cinco pantallas sin demasiada frescura que no le hacen justicia al juego. Al comenzar la misión final las cosas prometen ser diferentes. Para infiltrarse en la base enemiga, Marco desciende desde el avión colgado de una cuerda, en lugar de aparecer andando como es habitual.


Allí el escenario se presenta similar a cuando descendíamos bajo el agua en Metal Slug 3. Tenemos cierta limitación de movimientos, sobre todo a la hora de lo que sería saltar, que se convierte en ascender, algo a lo que no estamos muy acostumbrados.

Los enemigos te atacan principalmente por los laterales, aunque a veces lo hacen también por encima, lo que complica acertarles al no poder apuntar hacia arriba, mientras que cuando aparece un arma se pone a da vueltas por el aire hasta que la coges.


Al llegar abajo, Marco se descuelga de la cuerda y seguimos a pie, comenzando una parte de la pantalla que podría ser de cualquier entrega de la serie, y por supuesto no digna de un final, con la única novedad de presentar un robot centinela que lanza un pequeño rayo láser, y soldados rasos vestidos de azul además de los de verde.


Después de un rato con ganas de dormirte, aparece una pequeña sorpresa, el General Morden te ataca como un soldado más, algo que me llamó poderosamente la atención. Sin embargo, cuando lo derrotas te das cuenta de la verdad. No es el auténtico, sino un robot, que revela su auténtica forma. Y para rematar, cuando destruyes al robot, su cabeza se queda en el suelo, y si la pisas, ¡boom!


Pero no es nada más que eso. Después de ver ese enemigo vuelves a sentirte en una pantalla propia de mitad de Metal Slug 1. Sólo coges el tanque, las armas que te dan, bueno, alguna cae de las que molan, pero no son ni muy numerosas ni están bien colocadas, y los enemigos igual, salvo otros tantos clones del General Morden de los que acabamos de conocer.

Pero no todo es malo. Nuestro clásico enemigo, el calvo de la metralleta vuelve a hacer acto de presencia, sólo que esta vez tiene dos vidas. Cuando le derrotas, resurge como, ¡Terminator!


Cabe añadir que en esta ocasión tiene un comportamiento de los más extraño. Si te acercas a él para acuchillarle, él te devuelve el ataque y te lanza por los aires, pero no te mata, te levantas y punto, a seguir. Es como si sólo te empujara, y es algo de lo más raro en un juego que originalmente es de arcade y mueres con cada golpe para poder seguir sacándote el dinero.

Por último, al morir, en esta ocasión, estalla, pero sin provocar ningún tipo de momentazo como el de Metal Slug 2.


Pasamos directamente al Jefe Final, que para nuestra sorpresa, no es el General Morden, sino un científico loco, que se monta en un robot, y que lanza misiles, bolas de energía, y los puñeteros anillos de energía que siempre me matan.


Fuera de eso, no tiene nada más comentable. Cae rápido, y enseguida aparece... ¡otro robot al lado contrario igual pero de otro color! Yo pensaba que estaba jugando al Metal Slug, no al Megaman. Este segundo jefe tiene algo más de gracia. Posee una ametralladora que va cambiando el ángulo, te lanza centinelas, y hasta te ataca con una sierra giratoria.


Desde este momento, el juego empieza a merecer un poco la pena, porque como todos sabemos, no hay dos sin tres, y detrás aparece un tercer Jefe Final, más grande y poderoso, y el único que de verdad se siente como tal. Rayos láser por todas direcciones, una onda expansiva supuestamente  inevitable, e incluso un rayo láser gordo como los de otras entregas. Sin embargo, sigue sin ser suficiente para dar la talla. Hay jefes normales de otras entregas que le dan mil vueltas a este, como la máquina que se va comiendo la torre en Metal Slug 2 o los cinco espíritus de Metal Slug 3.


Al derrotarle, ya cabizbajos, vemos una luz al final de túnel. Hemos derrotado al científico loco, que parece ser el final, pero el juego no parece acabar. Seguimos controlando al personaje, que ahora huye entre explosiones, como ya ha ocurrido otras veces, hacia un lugar donde nos suele esperar el verdadero Jefe Final del juego, pero no... Después de un simple pasillo recto con un par de bloques para saltar, llegas a donde está el avión que te va a recoger y se acabó. Han pisoteado nuestras últimas esperanzas. Fin.


Yo ya notaba algo raro desde que empecé este juego. A pesar de que es un Metal Slug, no tenía la misma fuerza ni la misma magia que los anteriores, y me preguntaba si había algún motivo detrás o si sólo eran imaginaciones mías. Finalmente lo comprendí en los créditos cuando vi el logo de una extraña empresa. Al parecer, allá por 2002, SNK se declaró en bancarrota, y este título fue desarrollado por una tal Mega, (que no tiene nada que ver con descargas) que seguramente no era consciente de la grandeza de la serie para la que tenía que desarrollar.

Valoración Global del Final
Perfecto
Casi Perfecto
Muy Bueno
Bastante Bueno
Bueno
Aceptable
Malo
Bastante Malo
Muy Malo
Un Desastre

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