domingo, abril 09, 2017

Ese Gran Final... Dragon Quest Heroes: El Infortunio del Árbol Maldito y la Raíz del Mal



Después de derrotar a Velasco, descubrimos que Lóbreg finalmente ha despertado. Tras un par de pantallas en las que nos avisan de que se va acercando, finalmente Lógreg hace su aparición. Está bastante bien el diseño. No deja de ser el típico dragón, pero estando Toriyama detrás la verdad es que el listón estaba mucho más bajo.


Pero todavía no nos va a tocar enfrentarnos a él. El castillo está lleno de monstruos y tenemos que limpiarlo antes de que llegue Lóbreg si no queremos que se junte con todos y se complique la cosa. Toca defender las puertas del castillo.


Personalmente, la experiencia que he tenido en este tipo de misiones en las que toca defender una posición, o en su defecto, la vida de un personaje, han sido bastante frustrantes. Hay muchos enemigos que no tienen retroceso, y eso anula totalmente tu actuación, pues por mucho que golpees al enemigo, sigue actuando como si nada, y sólo acabando con su vida puedes frenar sus acciones. La mayoría de los monstruos que no tienen retroceso son grandes, como minijefes, y hasta tiene su sentido que posean esa resistencia dado su tamaño frente al tuyo. El problema viene cuando hay monstruos pequeños con esa resistencia. En concreto, los monos blancos y azules, que además congelan a los personajes que controlamos, y vienen en manada. Así que da igual lo que hagas, al final la posición que defiendes acaba cayendo por pura insistencia, pues to que no te vale con echarlos a un lado y una vez lejos matarlos, van a estar atacando el objetivo hasta morir, ya que no se van a mover de ahí. Veremos que tal sale todo esto ahora.

La batalla comienza con un montón de esqueletos (estos sí tienen retroceso) y unos cuantos gigantes. Al principio es bastante duro. Es fácil acabar con los gigantes con el límite, pero hasta que lo cargas te dan por todos lados. Son varios, y para rematar van acompañados de un limo curativo que no hace más que complicar las cosas, restaurando la salud de todos los que están a su alrededor.


Pero bueno, poco a poco, los enemigos van cayendo, y prácticamente todos los gigantes que derrotas te dejan su medalla para que puedas invocarlos a tu favor, así que poco a poco, la situación se va invirtiendo, y antes de que te des cuenta, tienes el control del combate. Hasta que de pronto, el mapa salta en mitad de la batalla para avisarte de nuevos enemigos. Un grupo de ocho guardianes de la boca aparecen por todo el mapa, haciendo que prácticamente la batalla vuelva a comenzar.


Si cada uno de esos guardianes viniera acompañado de un pelotón de monstruos que saliesen sin parar hasta que destruyeras a cada guardián, la cosa se habría puesto muy complicada. Sin embargo, por suerte o por desgracia, el juego se pone demasiado simpático y tan sólo libera a los guardianes, no tienen tropas de apoyo. El aviso de última oleada no tarda en aparecer, y con todos los monstruos invocados cubriendo las puertas del castillo, puedes darte una vuelta con toda la calma para ir derrotando a los guardianes.


Cuando parce que todo se acaba, el juego invoca a un último enemigo. El dragón temido, el más poderoso de los monstruos normales hasta ahora, y un buen adversario para cerrar la pantalla. Es un buen momento para utilizar los límites de los personajes, pues este monstruo puede aguantar hasta dos ataques finales y seguir con vida.


Cuando derrotamos, no sólo al dragón, sino hasta el último enemigo que quede en el mapa, finalmente termina la pantalla. La verdad es que ha ido bastante bien. No estaban los monos esos asquerosos que no tienen retroceso, y aunque al principio ha sido dura, los monstruos aliados han respondido bien y el juego se ha dejado jugar. No digo que haya sido fácil, simplemente que se podían usar las herramientas que tenemos a nuestra disposición para de manera efectiva.

Pensaba que Lóbreg iba a ir seguido por la descripción de la misión, pero no, tenemos la oportunidad de volver al Rocanublo para cambiar el party o guardar. Al entrar a la siguiente misión, ya aparece Lóbreg directamente y comienza el combate contra él.


El combate empieza mal. Lóbreg tiene un aura oscura alrededor que provoca que todos nuestros ataques quiten sólo 1 de vida, sin importar qué personaje o ataque utilicemos. Parece que toca aguantar un poco hasta que pase algo.


A pesar de nuestros esfuerzos, Lóbreg avanza imparable (obviamente no tiene retroceso) hasta las puertas del castillo. Es entonces cuando salta una escena en la que los personajes lo dan todo, haciendo varios ataques combinados de todo tipo entre ellos. Físicos potenciados con multifortalecimiento, conjuros combinados y hasta un ataque que recuerda al Aban's Slice Cross de Dai no Daibouken.


Sin embargo, ninguno de los ataques de los personajes logra penetrar el aura de oscuridad de Lóbreg, que rápidamente inicia el contraataque. Una llamarada oscura avanza hacia los protagonistas, que se cubren para protegerse del impacto fatal, pero Cúrix les protege recibiendo el ataque en su lugar.


Hala, ¿también va a pasar lo mismo con el bicho que en Dai no Daibouken? xD Cúrix es catapultado por los aires. La escena se vuelve en cámara lenta, y mientras vuela, sale un flashback en el que su padre le entrega el anillo que lleva en la cabeza, que no es otra cosa que el Aro de la Luz que llevan todo el juego buscando.


¡Hala! ¡¿En serio?! Jamás lo hubiera imaginado... Ni siquiera por el hecho de que Velasco llevaba un aro exactamente igual pero de otro color, el Aro de la Noche. En fin, con estas cosas lo único que consiguen es hacer quedar a los personajes como tontos habiendo dejado pasar algo tan obvio.

Hay un pequeño detalle, y es que para usar su poder, el poseedor debía demostrar su verdadero valor. Ahora que Cúrix se ha sacrificado por sus amigos, el aro se activa, y elimina la oscuridad de Lóbreg. Ya pueden enfrentarse a él. Este hecho recalca más lo estúpido de no darse cuenta de que lo tenía Cúrix desde el principio, pues podrían haber sabido que lo tenían (o descubrirlo medianamente pronto), pero no cómo utilizarlo, y el argumento del juego no se habría visto alterado.


Ahora sí, es la batalla final, y toca darlos todo. Lóbreg hace lo propio con diversos ataques muy poderosos, desde atacarte con sus garras, pisarte, volar y caer sobre ti, pasando por el clásico fuego por la boca, o una bola de energía oscura con una fuerte onda expansiva.


Por nuestra parte, hay pocos personajes, y la mitad no valen para nada. A pesar de eso, hay unos cuantos que sí valen la pena, como Alena y Maya, O Jessica para curar. En mi caso preferí llevar a Psaro que lo acaba de conseguir, así que Jessica se quedó fuera, puesto que te obligan a llevar al protagonista que hayas elegido en el party todo el juego. Y menos mal que me esperé a pasarme el Dragon Quest IV antes de ponerme con este porque pedazo de spoiler en el ataque final de Psaro.


A mitad del combate, Lóbreg se pone en modo cobarde. Sobrevuela la zona para que no podamos alcanzarle y se dedica a lanzar bolas de energía desde el cielo. Es el momento del minuto de gloria de los secundarios que hemos ido conociendo durante el juego. Desde el Rocanublo, propinan un cañonazo a Lóbreg, que cae al suelo de nuevo.


Cuando le queda poca de vida, sin explicación alguna, los personajes comienzan un combate aéreo. No es que vuelen ellos mismos, sino que una plataforma oscura los eleva y permanece todo el rato bajo sus pies, pudiendo atacar a Lóbreg a su misma altura.


No tiene ningún sentido, pero al menos no estás todo el rato dando espadazos a las piernas sin ver el resto del cuerpo. Queda poca vida, poco, combate, poco juego, así que al menos intentemos disfrutar de esta última parte antes de que termine. ¡A por él!


Al terminar el combate, Cúrix imbuye con luz las espadas de los protas, que cargan en un ataque combinado contra Lóbreg. Un doble espadazo al aire que proyecta un rayo de luz que destruye a Lóbreg de una vez y para siempre.


La luz es extiende por todo el mundo, y los monstruos se curan, dejando de atacar a la gente inmediatamente. Todos vuelven a ser amigos y se celebra una gran fiesta para celebrarlo. Sin embargo, en mitad de la fiesta, el pájaro que había traido a este mundo a los personajes de los otros juegos debe llevarlos de vuelta ahora o no podrán regresar nunca más. Se ven en la obligación de hacer una despedida rápida, pero todos prometen volver a verse de nuevo. Fin.


En definitiva, no tiene nada especial esto. Tópicos, obviedades y poca variedad. Ya si a un juego que mezcla personajes de varios juegos se le puede exigir más tanto argumental como jugablemente es una discusión distinta. Yo creo que sí se puede hacer mejor, igual no muchísimo mejor, pero sí bastante mejor.

Valoración Global del Final
Perfecto
Casi Perfecto
Muy Bueno
Bastante Bueno
Bueno
Aceptable
Malo
Bastante Malo
Muy Malo
Un Desastre

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