viernes, agosto 19, 2011

Ese Gran Final: The Legend of Zelda A Link to the Past





Análisis del final de este remake para Game Boy Advance del Zelda de Super Nintendo.

El final de este comienza al terminar de subir el castillo, pero sólo con conseguir llegar arriba ya uno puede sentirse satisfecho, dada la extrema longitud y dificultad de la torre que te va desgastando poco a poco.

Pero al llegar, más o menos debilitado, te espera Agahnim, el malo que hace de telonero de Ganon, que básicamente se reduce a hacer lo mismo que en tu último encuentro, retarte a un partido de tenis, pero esta vez no lo hace él solo, le acompañan dos réplicas que trataran de confundirte, pero no lo conseguirán porque las réplicas son semitransparentes y se nota claramente quien es el auténtico. Aun así, la sala es bastante pequeña y te habrán tocado más de una vez por el camino, no hay razón para bajar la guardia o te lloverán hostias por cualquier lado, porque las réplicas son de mentira, ¡pero sus ataques no! No obstante, con un poco de paciencia, termina cayendo.

Pero esto no ha terminado porque nos llevan diciendo medio juego que Ganon es el malo. Cuando Agahnim cae, de su cadáver sale el espíritu de Ganon, que se transforma en murciélago y huye, pero eres el héroe y no le vas a dejar escapar, e inmediatamente llamas al pajarito con la ocarina, que jamás has podido llamarle dentro del mundo oscuro, por cierto, pero esta vez llega y te lleva a la pirámide, donde el murciélago ha atravesado el techo dejando un agujero por el que puedes entrar al enfrentamiento final.

Abajo te espera Ganon, ya transformado en cerdo (alomejor esa es su forma original y la forma humana que vemos en Ocarina of Time y Twilight Princess es la transformación, quien sabe...) te suelta la charla ¡y a luchar!

Este es un combate de los que a mí me gustan. Sin tonterías de... No, primero tienes que atontarle con no sé que arma de no sé que forma para que luego puedas darle en el ojo que se ilumina durante unos segundos y bla bla bla... Aquí a saco, puedes ir directamente contra él que no pasa nada. Eso sí cuidadito que sabe la técnica del shunkaniddo de Goku, tiene un tridente bumerán, lanza murciélagos de fuego, y hace un terremoto paralizante que como no se puede saltar, él sí puede tú no, pues no se puede esquivar, aunque los efectos son de corta duración.

Pero la diversión no acaba ahí, porque como buen malo que se precie, al cabo de un rato se pone tonto, destroza la última fila de baldosas (como en Ocarina of Time) y apaga la luz, por lo que tienes que gastar magia en encenderla para poder darle unos segundos antes de que se apague de nuevo mientras el se centra en seguir mandándote murciélagos de fuego y desapareciendo una y otra vez, y si te caes por el borde, no mueres, sales en la planta de abajo que tiene una salida al exterior de la pirámide y puedes volver a entrar, por supuesto empezando desde el principio, que esto no es Ocarina of Time, que subes con el gancho y fuera, por tanto, jode más que si te matarán, porque al menos si te matan, pues te han matado, es que no dabas para más, pero que por un resbalón tengas que volver a empezar cuando a lo mejor ibas muy bien, pues mucha gracia no hace.

Llegado a este punto, cuando le ataques con la espada ya no le causarás daño, sino que su capa cambiará de color y quedará paralizado unos instantes. Instantes que hay que aprovechar para atacarle con las flechas de plata, que ya nos advirtieron cuando nos las dieron que serían imprescindibles para acabar con él. 

Ni el escenario del combate, una sala marrón con el triforce en medio o el final battle theme, son destacables en este juego.

Después de unos cuantos toques, cae y se nos abre la cámara del triforce, el cual nos habla y nos ofrece cumplir todos nuestros deseos. Los nuestros, no los del rey, de la princesa o de otros, los nuestros, que ya era hora.


Al parecer debes desear que todos vuelvan a casa, porque después de eso empiezan a salir todos los personajes del juego y te cuentan que ocurre con ellos después de la aventura. El rey vuelve al castillo, tu tío se recupera, los que estaban en el mundo oscuro transformado vuelven al mundo de la luz, el chico de la ocarina vuelve a tocar... etc Y por último, se deja la Espada Maestra en su lugar, para que cuando vuelva a necesitarse, un nuevo héroe pueda usarla ^^

A modo de curiosidad, al final de los créditos te pone cuantas veces has muerto. Aunque claro, serán las que has muerto y has guardado porque a mí no me salen las cuentas jaja 


Valoración Global del Final
Perfecto
Casi Perfecto
Muy Bueno
Bastante Bueno
Bueno
Aceptable
Malo
Bastante Malo
Muy Malo
Un Desastre

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